Meditaciones ante el 2021
- Noé Vargas
- 30 dic 2020
- 3 Min. de lectura
Terminó el 2020. Muchos tienen la sensación de que, una vez terminado el año, las cosas comenzarán a volver gradualmente a la normalidad. Retomaremos las reuniones, las clases presenciales, los viajes al extranjero y la estabilidad económica. Aunque fabulosa, esta percepción sería válida si la actual pandemia se guiara por la posición de la Tierra en función al Sol o si los contagios tuvieran fecha de caducidad. Por desgracia, la situación que vivimos no tiene un fin programado y, en el peor escenario, la obsolescencia llegará a nuestros dispositivos antes de que logremos vencer al COVID-19 y sus estragos. El 2020 pareció un año maldito, como si el hechizo de algún brujo de Sumeria o el Antiguo Egipto se hubiera desencadenado sobre nosotros.
No podemos decir que sólo unos cuantos han perdido, porque a lo largo del año presente todos hemos perdido. Nuestros familiares fallecidos, nuestra salud desequilibrada, nuestros planes estropeados, por nombrar algunas desgracias. Prefiero tener una perspectiva realista, espero que nadie se apesadumbre por la ominosa introducción de esta publicación.
Incluso con todo esto, no debemos olvidar que las dificultades son oportunidades de perfeccionamiento constante. Fue en este vertiginoso año cuando inicié este blog, fui contratado como maestro de inglés, mi familia adoptó a Zoe, entre otros comienzos. He de confesarles que en mi celular todavía conservo la ya anticuada lista de propósitos que terminé de redactar el 31 de diciembre de 2019, de los cuales ninguno se mantiene en su modo original. Quiero explicarles un poco de ellos antes de establecer mis propósitos lingüísticos para el año 2021.

Los Rottweiler crecen muy rápido, ¡ojalá Zoe siguiera así de pequeña!
En esa lista figuraban metas como "Poder leer noticias en alemán", "sostener conversaciones en ruso online", entre otras. Varios cambios en mi vida redireccionaron poco a poco mis intereses y necesidades, modificando a su vez la naturaleza de mis propósitos. Ya no estudio ruso, sino que a mi alemán le nació un hermanito pequeño llamado Japonés; mis planes de estudio para este año cambiaron y conseguí un trabajo que me agrada, por lo que mis preocupaciones por un examen de admisión se convirtieron en decenas de clases virtuales, textos explicativos y montones de lecturas académicas. El proyecto de investigación que tanto me preocupaba estructurar se transformó en planes de estudios de posgrado.
Repasando esa historia, he decidido disminuir mi autoexigencia durante el año que iniciará. Tengo más propósitos para este atractivo año 2021, pero debido a que este blog trata de idiomas, les confesaré sólo los que están relacionados con ellos:
Leer Harry Potter en alemán.
Leer un libro en japonés con nivel de kanji N5 (el más básico).
Leer noticias en alemán (ahora sí).
Lo sé, apenas unos cuantos renglones arriba dije que mis objetivos serían menos exigentes que los anteriores, pero en realidad hoy me siento más preparado para ellos que hace un año para con los previos. Necesité ayuda de Arekkusu-san, mi sensei, para formular el segundo; no quería algo demasiado ambicioso o extremadamente ligero, así que fui con quien conoce mi nivel y puede tomar una decisión en perspectiva. Respecto al primero, ya había empezado el libro cuarto de Harry Potter en alemán pero no pasé del primer capítulo, esta vez trabajaré desde el primero hasta donde el año y mi carga de trabajo me permitan llegar.
Estoy trabajando en descomponer estas metas en objetivos más pequeños, ¡tengo muchas ganas de platicárselos ahora pero me quedaría sin temas por tratar en los próximos días! Mejor esperen un poco, tómense los siguientes días para pensar en sus propios propósitos para el 2021 y la forma en que intentarán alcanzarlos.
"En la mente del principiante hay muchas posibilidades; en la mente del experto hay pocas." Shunryu Suzuki

Les recomiendo leer a Suzuki, en particular su libro "Mente zen, mente de principiante"
Hagamos de el 2021 el mejor año que hayamos vivido hasta ahora. ¡Nos vemos el primero de enero!
Sé que no he subido ninguna actualización del desafío de las 20 horas pero no se preocupen, sigo trabajando en ello. Si vuelvo a dejar de escribir por días no se sientan ansiosos, sólo hay tres opciones: me morí, ocurrió algo importante en mi vida o me estoy dando un tiempo de despeje. Publico cuando me apetece, confíen en que todo lo que les escriba provendrá del fondo de mi corazón.
Por cierto, ¡tengo una sorpresa para todos los que lleguen al final del desafío!



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